Hablemos de Diabetes

Hoy, 14 DE NOVIEMBRE, se celebra el día mundial de la DIABETES, para visibilizar una patología de gran incidencia entre la población. 🍬

Y aprovechando este día, vamos a hablar un poco sobre esta enfermedad, sus tipos, sus causas, sus síntomas y sus consecuencias.

Pero ¿qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica e irreversible de nuestro metabolismo, en la que se produce un exceso de glucosa o azúcar en sangre y orina. 

Esto se debe a una disminución de la secreción de la hormona insulina o a una deficiencia de su acción. 

Esta hormona es secretada por el páncreas y tiene como función principal permitir que la glucosa penetre en las células para ser utilizada como fuente de energía. 

Así que, si la insulina no hace su función porque está defectuosa o no tenemos insulina suficiente, se produce un aumento de la concentración de la glucosa en el torrente sanguíneo.

¿Cuánta gente la padece?

La incidencia de la diabetes tipo 2, ajustada por edad, sexo y forma de detección es de 11,6 casos/1.000 personas-año (IC95% = 11.1– 12.1). 

En base al censo de población española, esto significa que cada año aparecen alrededor de 386.000 nuevos casos de diabetes tipo 2 en la población adulta. (Centro de Investigación Biomédica en Red, CIBERDEM, marzo 2020)

Tipos de diabetes:

Existen dos tipos de diabetes en función de si dependemos o no del uso de insulina para su tratamiento: 

  • Diabetes tipo 1: es insulino-dependiente.

Se diagnostica a cualquier edad. Más frecuentemente en jóvenes. Es una enfermedad autoinmune, que quiere decir que el cuerpo se ataca a sí mismo. En este caso, el organismo destruye las células beta del páncreas, que son las que producen la insulina. Por eso estos pacientes tienen que administrársela para que su cuerpo sea capaz de metabolizar la glucosa que ingieren

  • Diabetes tipo 2: es no insulino-dependiente.

El cuerpo no utiliza la insulina de manera correcta y por lo tanto, no es capaz de metabolizar el azúcar. Puede no presentar síntomas. Y cuando se detecta, puede tratarse mejorando el estilo de vida y con medicación. 

También existe la diabetes gestacional, que es la que se produce en algunos casos en las mujeres embarazadas.

¿Y cuáles son las consecuencias de este aumento de glucosa en sangre? 

Inmediatamente se desencadena el aumento por parte del cuerpo de eliminación de líquidos. Con el fin de eliminar con ellos el exceso de glucosa que se está produciendo.

Por eso se produce la poliuria (orinar con mucha frecuencia).

Otros efectos derivados de esto son la polidipsia (tener mucha sed y beber mucha agua) y la polifagia (comer mucho). Nuestras células no están recibiendo la energía que necesitan para funcionar correctamente porque la glucosa no está entrando en ellas. Así que solicitan más al organismo, que reacciona enviando la orden al cerebro de que hay que ingerir más alimentos.

Otros síntomas que podemos notar cuando el azúcar está elevado en la sangre, son: 

– visión borrosa

– cansancio 

– dolor de cabeza

– náuseas y vómitos

– boca muy seca y con aliento con olor frutal.

– falta de aire

– dolor de estómago.

Sin embargo, si no tenemos bien regulada la dosis de insulina y se nos baja el nivel de azúcar en sangre, los síntomas más frecuentes son: 

– temblores

– ansiedad

– cansancio y somnolencia

– debilidad

– sudoración

– hambre

– mareos o aturdimiento 

– hormigueo en la piel

– dificultad para hablar, 

– dolor de cabeza

– desorientación

– pérdida de conocimiento

En casos más graves, un descontrol de la concentración del azúcar en sangre puede llevar a un coma diabético.

Este se produce por niveles excesivamente altos o excesivamente bajos de glucosa en la sangre. E implica una pérdida de conocimiento. Estás vivo, pero no puedes despertarte ni responder a imágenes o sonidos. 

Es una situación de emergencia médica, que si no se trata inmediatamente puede llevar al daño cerebral permanente o incluso al fallecimiento.

Las consecuencias que puede tener la diabetes, sobre todo la tipo 1 a largo plazo, incluyen la afectación de órganos vitales del cuerpo, cono el corazón, los ojos, los riñones o la piel.

Tengas o no una enfermedad crónica, debes llevar un estilo de vida saludable que incluya una dieta equilibrada, ejercicio diario, mantener un peso adecuado a tu estatura y constitución, dormir las horas necesarias para que descanse tu organismo, relacionarte de manera sana con el entorno y con el resto de personas, etc.

Espero que este pequeño resumen, te haya servido para saber más cosas y aclarar algunas dudas sobre la enfermedad.

Y si te ha quedado alguna, contacta conmigo por mis redes o mi web y te las responderé encantada.

¡Hasta la próxima!