¿Por qué no debemos mezclar comida cruda con cocinada?

En el mundo de la seguridad alimentaria, existen muchas reglas que, a simple vista, pueden parecer exageradas o innecesarias. 

Sin embargo, cada una de ellas tiene una razón de ser, especialmente cuando se trata de la prevención de enfermedades. Una de las normas más importantes en la manipulación de alimentos es evitar la mezcla de comida cruda con comida cocinada. ¿Pero por qué es esto tan relevante? Sigue leyendo si quieres saber más.

¿Cómo pueden perjudicarnos los alimentos crudos?

Los alimentos crudos, especialmente las carnes, pescados, huevos y algunas verduras, pueden contener microorganismos en su superficie y en su interior. Bacterias como la Salmonella, E. coli y Listeria pueden estar presentes en estos productos sin que podamos verlas, olerlas o saborearlas. De ahí su peligro.

Cuando cocinamos los alimentos a temperaturas adecuadas, eliminamos estos microorganismos y reducimos considerablemente el riesgo de intoxicaciones alimentarias. Sin embargo, si un alimento cocinado entra en contacto con uno crudo, la contaminación cruzada puede ocurrir en cuestión de segundos.

¿Cómo podemos destruir los microorganismos potencialmente peligrosos que pueden tener los alimentos?

Uno de los métodos más efectivos para mantenerlos a raya ,es controlar la temperatura. Ya que para ellos, la temperatura ideal está entre los 5°C y los 65°C, un espacio que se conoce como la «zona de peligro» porque aquí se multiplican rápidamente.

Por debajo de 5°C, los microorganismos se encuentran en un estado de letargo, lo que ralentiza su reproducción.

Entre 65°C y 100°C, su capacidad de multiplicación disminuye notablemente.

Por encima de 100°C, la mayoría de ellos son eliminados por completo.

Por eso, la clave está en conservar los alimentos crudos en frío y cocinar los alimentos a temperaturas seguras para evitar la propagación de bacterias dañinas.

¿Qué pasa si mezclamos lo crudo con lo cocinado?

Si juntamos un alimento cocinado (que ya ha pasado por un proceso que eliminó sus microorganismos) con uno crudo, el alimento cocinado puede volver a contaminarse. Esto se conoce como contaminación cruzada y es una de las principales causas de intoxicaciones alimentarias en hogares y restaurantes.

Imagina que cocinas un filete de pollo hasta que alcanza la temperatura necesaria para eliminar todas las bacterias peligrosas. 

Si después de esto, lo colocas en el mismo plato de donde lo cojiste crudo, sin lavar previamente dicho plato, las bacterias pueden volver a transferirse al alimento cocinado, anulando el proceso de seguridad que lograste con la cocción.

¿Qué podemos hacer para evitar la contaminación cruzada?

Seguir estos consejos básicos, podrá ayudarte a:

  • Separa lo crudo de lo cocinado: Usa tablas de cortar diferentes para carnes crudas y alimentos cocinados o listos para comer.
  • Lava bien los utensilios y superficies: Después de manipular alimentos crudos, limpia cuchillos, platos y cualquier superficie con agua caliente y jabón. Secándolas después con papel absorbente.
  • Usa recipientes distintos: Guarda los alimentos crudos y cocinados en envases separados en el frigorífico.
  • Nunca uses los mismos cubiertos: Si usaste una pinza o un tenedor para echar y dar la vuelta a los alimentos crudos en la sartén o el caldero, no uses los mismos para servirlos una vez estén cocinados.

Conclusión

Seguir reglas de seguridad alimentaria como separar los alimentos crudos de los cocinados puede parecer una molestia al principio, pero es una práctica esencial para prevenir enfermedades transmitidas por los alimentos. Con pequeños cambios en la forma en que manipulamos nuestros ingredientes en la cocina, podemos reducir enormemente los riesgos y asegurarnos de que cada comida sea además de rica, inocua para nuestra salud.

Así que ya sabes: lo crudo con lo crudo y lo cocinado, o a la barriga o bien separado. ¡Tu estómago te lo agradecerá!

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