¿Me lo podré comer? Diferencias entre «fecha de caducidad» y «consumo preferente»

¿Cuántas veces te ha pasado que coges algo de la nevera o de la despensa para comértelo y cuando miras la fecha ves que está “pasado de fecha”?

¿Conoces la diferencia entre «fecha de caducidad» y «fecha de consumo preferente»?

¿Sabes si es seguro comer estos alimentos después de la fecha?

Sigue leyendo si quieres resolver esas dudas.

Tanto la fecha de caducidad como la de consumo preferente nos indican un antes y un después en el alimento. Pero con una diferencia notable entre ellas. La fecha de caducidad se aplica a productos que, una vez cumplido un periodo de tiempo, no serían aptos para el consumo. Mientras que la fecha de consumo preferente se utiliza para aquellos productos que, aun siendo aptos para su consumo tras ese periodo, ya no conservarían todas sus propiedades organolépticas intactas.

Es decir, que los productos caducados, no los podemos consumir, pues hay muchas posibilidades de que nos hagan daño por contener microorganismos patógenos. Mientras que los que están con la fecha de consumo preferente pasada, no nos harán daño (hablando en términos de salud), pero no sabrán como cuando están recién comprados y “fresquitos”.

Veamos ejemplos para que nos quede claro:

Un producto, cárnico o un embutido: Tiene fecha de caducidad. Pasada esa fecha, no debemos comerlo bajo ningún concepto, pues ya estará estropeado y nos puede generar una intoxicación alimentaria. 

La duda nos viene por ejemplo con los que tienen fecha de consumo preferente, como unas galletas, pan tostado, los enlatados, los congelados, un yogur…

Te puedes comer una galleta o un pan «caducado» (con la fecha de consumo preferente vencido). 

Cuanto más tiempo haya pasado de la fecha es más probable que hayan cambiado sus características; por ejemplo, en el caso de la galleta, probablemente esté menos crujiente o su sabor no sea el mismo porque alguno de sus ingredientes se hayan puesto rancios. Ya eso dependerá de “nuestros sentidos”, pero no nos hará daño comerla.

Seguro que ahora te estás preguntando sobre los distintos tiempos en que es seguro consumir productos que tienen fecha de consumo preferente una vez pasada esa fecha. 

Hay varias cosas que debemos tener en cuenta: 

  • Que el envase esté bien. En caso de latas o botes que no hayan perdido la estanqueidad. En el caso de paquetes que no se hayan abierto. 
  • Que el aspecto sea normal. Que no vemos la superficie alterada o manchas o cambios de color.
  • Que el olor, sabor sea el que se espera del alimento. 

Si no se cumplen estos requisitos, mejor que no te los comas. 

Pero, además, ¿qué dice la ciencia sobre los consumos preferentes? Seguro que quieres saber con mayor exactitud con qué margen de tiempo cuentas para consumir un alimento con fecha de consumo preferente.

De manera orientativa, una vez rebasada la fecha de consumo preferente el alimento todavía se mantiene en un estado satisfactorio al menos durante estos períodos:

1 año:

  • Café, té, especias
  • Legumbres secas y en conserva, pasta seca, arroz, harina
  • Leche condensada, evaporada, en polvo (no infantil)
  • Conservas de lata y en botes de cristal
  • Conservas de carne y de pescado
  • Jarabe, membrillo, miel
  • Chocolate en tableta
  • Agua mineral

3 meses:

  • Pan tostado, galletas y otras pastas secas, cereales para el desayuno, pasta seca rellena…
  • Bebidas UHT: leche, zumos de fruta, bebidas de soja…
  • Queso seco
  • Chocolate relleno, bombones, turrones
  • Jamón curado y embutido curado no rebanado
  • Aceite, margarina, mantequilla
  • Congelados
  • Salsas envasadas
  • Chips de patatas, de hortalizas

1 mes:

  • Pastelería blanda no rellena (magdalenas…)
  • Jamón curado y embutido curado loncheado

15 días:

  • Yogur
  • Pan de molde

(Datos obtenidos de las páginas de la Aesan y de la Generalitat de Cataluña)

Espero que te haya servido de ayuda esta información y que a partir de este momento, ya no tengas dudas sobre si puedes comerte o no ese yogur «caducado”.

Ahora, hay que hacer compras conscientes y evitar el desperdicio alimentario. 

¡Hasta pronto!